La princesa es tierna, suave, muy bella tan tierna como una
rosa en primavera que no lleva espinas .No hay parte de ella sin ternura, más
aún sus ojos caramelos cual dos luceros iluminan un sendero oscuro y en cada
fulgor aquella sensación de ternura.
La tomo entre mis brazos, acariciándole suavemente con mis
labios, rozo su cuello desnudo, la frescura de nuestros años encienden algo
nuevo, no existe el mundo para nosotros, ese instante ambos somos un nuevo
mundo, muy lejos del oído y la injusticia.
Su voz angelical, la escucho con eco dentro de mí, en cada
palabra me roba un suspiro, le hablo y ella ríe, cada palabra es una frase de
amor dicha con el corazón; muchas veces no hay necesidad de hablarnos, nuestros
ojos lo dicen todo y cada encuentro es el comienzo de una nueva poesía.
Cuando cogidos de la mano caminamos, es como deslizarnos en
el aire; lobos ardientes se ahogan en sus expresiones, perplejos solo atinan a
verla y saciarse con su belleza.
Erix Isla 1989


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